miércoles, 4 de abril de 2012

El Hombre de Mimbre



Todos tenemos una larga lista de películas “por ver”, en mi caso particular la lista va cambiando constantemente porque siempre van apareciendo mas en el camino y que se hacen mas urgentes. En el caso de la película de la que hablare ahora, hace rato estaba pendiente pero me puse en campaña para verla y así tener algo de que hablar. El hombre de mimbre, es una película inglesa de culto.

Muchos han hablado antes sobre este film, seguirán haciéndolo también en el futuro. Yo quiero centrarme en su aspecto setentetero, el uso de zoom y sobretodo en uno de los temas de la película: la religión.

La película tiene una historia sencillísima. Se nos presenta a un policía muy correcto, que tiene una bella novia a la cual respeta mucho y que es virgen ya que espera el matrimonio. De un momento a otro recibe una carta anónima sobre la desaparición de una niña en el pueblo de Summerisle. El policía parte en avioneta al pueblo, encontrando que nadie reconoce a la niña, por lo tanto su desaparición. Todos le van con evasivas. El pueblo es un lugar extraño, donde viven de una forma pagana, viven de las frutas y cultivos, todos viven el sexo de una forma natural y despreocupada. Nuestro protagonista se horroriza ante esto, en cada oportunidad que puede le recalca a los isleños que viven como unos paganos herejes. En mi opinión eso es pésima idea cuando estas solo en un pueblo que no respeta otra ley que la de Lord Summerisle, interpretado por el gran Christopher Lee.

Al cabo de un buen rato de película y que el policía sigue pesquisas que no le llevan a ninguna parte, se entera de un viejo ritual en el cual estos paganos hacen culto y tributo a los dioses del mar, del aire y la tierra. El cual siempre termina con el sacrificio humano. Cae en la cuenta de que quizás la niña no esta perdida ni muerta, si no que atrapada por estos tipos y le roba el disfraz a uno para participar del ritual.

He resumido bastante de que va el film para hablar de cosas más interesantes. La película en si no es perfecta, quizás eso sea lo mas interesante y que ha permitido que se vea hasta el día de hoy con tranquilidad. Las apuestas visuales son interesantes, el director en verdad sabia donde poner la cámara, aunque el montaje es extraño a rabiar, lo que le termina de dar ese toque de locura.

El hombre de mimbre, es una figura gigante de…un hombre de mimbre, donde finalmente meten a nuestro protagonista para sacrificarlo quemándolo vivo junto a varios animales. La religión del policía no pudo contra el salvaje paganismo de los isleños.

Ocurre algo interesante entonces al ver El hombre de mimbre, es bien sabido por todos que la iglesia católica persiguió y asesino millones de personas en su nombre, también quemaban supuestas brujas para hacer la orden de Dios. Todo eso es entupido y deleznable (como dicha religión en general). Aquí los paganos fanáticos de sus supersticiones hacen lo mismo. Y es que finalmente nadie tiene nunca razón en términos de religión.

El 2006 se realizo un remake a cargo del director Neil LaBute. No lo he visto. Dicen que la película es pésima, y en youtube pueden encontrar varios videos para demostrarlo, incluido un trailer en tono de comedia. Lo único que puedo decir es que Neil LaBute me cae bien aunque haya hecho la estupida Lakeview terrance, creo que la Enfermera Betty es una locura que vale la pena.

Para terminar, El hombre de Mimbre es una película de culto, clasica y que se deja ver hasta el día de hoy. Es de los 70’ y eso se nota en términos de estética y cámara. Con pocos recursos logra inquietar y poner en dudas morales al espectador.  

miércoles, 25 de enero de 2012

Septiembre (Woody Allen)





Se suponía que escribiría sobre alguna película de dudosa calidad. Pero como dicen por ahí que no hay que seguir las reglas, aunque sean autoimpuestas, he decidido escribir sobre un film dramático y olvidado.

Diez años después de la comedia que lo coloco realmente en el mapa de los respetados cineastas internacionales, el señor Woody Allen dirige “Septiembre”. Un drama en donde toda la acción ocurre durante un fin de semana. Ya había incursionado por primera vez en un drama realmente duro e inolvidable llamado “Interiores”, filmado con una tranquilidad desconocida anteriormente en las frenéticas y absurdas comedias que estaba realizando, mas cercanas al sketch y al humor slapstick.

Septiembre es de esas películas que ha filmado elegantemente. Con una cámara que se mantiene observando a los personajes, siguiéndolos con mucha estabilidad, con un uso constante de la panorámica y el zoom. A diferencia de otras películas del realizador, sobretodo aquellas de los 90, donde la cámara esta casi constantemente en movimiento en manos del operador.

Como casi todas las películas de Allen, esta es una película muy de teatro, y de mucho dialogo. Las actuaciones son fundamentales, apoyadas en un gran reparto que incluye a su ex esposa Mia Farrow y Sam Waterson (para los que no lo conocen el tipo de “La Ley y el Orden”). Otro tema que yo destacaría es el hecho de que es una de sus películas mas oscuras en termino de fotografía, casi toda la segunda parte del film ocurre en la penumbra de una noche de cortocircuito, por lo que los rostros están iluminados parcialmente con unas pocas velas. 

Muy en la linea de Allen, también esta el hecho de los temas que trata la película…importante detalle, aun ni siquiera hemos hablado de que trata, alla vamos:

Septiembre cuenta la historia de Lane, una mujer con muchos dramas existencialistas. Stephanie (Dianne Wiest), su mejor amiga va hasta la casa de Lane en el campo para cuidarla. Su madre Diane (Elaine Stritch) viaja también junto a su actual pareja (Jack Warden), también esta el profesor de francés de Lane, Howard (Denholm Elliot). Y claro, el enamorado de Lane que a su vez esta enamorado de Stephanie, Peter. Bueno, el problema de estos personajes es que cada uno tiene intereses opuestos a los de los demás. Se forma un cuarteto amoroso, ya que Howard esta enamorado de Lane, pero ella ama a Peter, el cual ama a Stephanie…finalmente nadie se queda con nadie. Como suele suceder en las películas del señor Woody.



En una entrevista Woody Allen comento que el solía hablar de la clase burguesa del Upper West Side de Nueva York, ya que el pertenece a ellos y les causa risa y pena. Septiembre no es otra cosa que un drama de pequeño-burgueses y sus intrigas. Gente que es incapaz de superar el pasado y ser feliz (Lane), un tema recurrente en sus películas.

Me parece que es injusto el trato que recibió esta película, siendo de las más olvidadas de su director. Curioso es que tuvo que filmarla dos veces, y reescribirla completamente, además de cambiar a todo el casting. ¿Habrá valido la pena?  Eso no tiene una única respuesta,  cada uno que vea la película y encuentre lo que quiera.

También se plantea otra pregunta ¿es valido el cine de problemáticas pequeño-burguesas para otros pequeño burgueses? ¿O en eso reside la maestría de Woody Allen? ¿Existe algo similar en Chile? Pienso en la película “Seis” (Cristian Lecaros y Rodrigo Duque) y los conflictos de sus protagonistas…

viernes, 11 de noviembre de 2011

The Human Centipede


Ver una película como el cienpiés humano no es facil. No es que sea compleja o densa, pero su puesta en escena es tan formalmente fria que incomoda.

Es absurda tambien, y con mucho humor negro. Principalmente entregado en bandeja por el personaje central de esta historia. El muy nazi Dr. Heiter, quien en el pasado se encargaba de separar siameses. Dos chicas americanas quedan perdidas en el bosque en una noche de tormeta y llegan a la casa del Dr. Este las droga y las amarra a unas camas hospitalarias para describirles la operación de la que seran parte. Un experimento que va más allá de los límites de la ciencia. El Dr. Heiter separaba humanos, ahora quería unirlos.



Humor negro, nada más. El doctor acariciando la foto de tres perros que anteriormente había unido sin resultados positivos. Ahora lo intentaría con estas dos jóvenes y un oriental. El experimento del cienpiés humano. Unir a las personas de la boca al ano. Fantástico. El horror llevado al extremo, sin dejar de lado un sentido del humor enfermo, voyerista y propio de los tiempos. El doctor Heiter intenta domesticar al cienpiés humano como si fuera un perro. Le tira el periódico para que se lo traiga de vuelta. Le da comida en un plato en el suelo. Pero ¿Cómo se alimentan las chicas que están con sus bocas conectadas al recto de otro ser humano? Ya pueden imaginarlo.



Los policias no tardan en aparecer, dos detectives que buscan a los turistas desaparecidos y que a todas luces no son muy brillantes. Digamos que si alguien me amenaza con una jeringa no lo dejaría escapar tan fácil, pero estos detectives se atienden a las reglas. Ambos vuelven para investigar el espacio de trabajo de Heiter, pero en una complicada escena todos mueren. Los policías y el Dr. Heiter (de un hermoso balazo en la cabeza). También el oriental que era la cabeza del cienpiés muere con un corte que se hizo el mismo en el cuello. La joven que va más atrás, también muere por envenenamiento de la sangre. Solo queda una con vida, la que esta al medio de dos fiambres.

Muchos dicen que es una pésima película. Yo a todos esos les digo ¿Su primera película causo tanto revuelvo? O simplemente ¿Le hicieron una versión pornográfica (The Human Sexipede)?

Suerte con el Cienpiés humano 2, que parece que en términos de lenguaje es mucho más jugada e interesante, así como los personajes…más bizarros no creo que se pueda.  

Protagonista de la segunda parte

sábado, 3 de septiembre de 2011

La muerte de Pin8


El ultimo documental realizado por la dupla Perut-Osnovikoff, y que aborda desde 4 personalidades e ideologías distintas el día en que murió el general Pinochet, es un verdadero placer cinematográfico.



Desde el punto de vista de la imagen, su tratamiento es interesante, hermoso y también chocante en algunos determinados planos. Los realizadores, buscan darle un giro interesante a la típica entrevista de sus personajes. A los cuales, prácticamente no vemos en ningún momento hablarnos “cara a cara”, vemos un plano cerrado de sus bocas, dejándonos ver durante varios minutos, sus dientes, lengua, saliva, etc.

El documental esta abordado desde cuatro perspectivas humanas e ideológicas diferentes. Por un lado se nos presenta a un fanático rabioso de la figura de Augusto Pinochet. Una señora que gracias a la dictadura, pudo conseguir un puesto de flores donde trabajo varios años. Un cuidador de autos alcohólico y sin ideología clara. Finalmente, un hombre que ha dedicado su vida a la lucha política en el Juntos Podemos. Lo interesante de estos personajes, son precisamente sus diametrales diferencias fisiológicas, humanas, estéticas y sicológicas. Son casi un prototipo de persona. Mientras que el fanático de Pinochet, es un tipo alto, delgado y con una ligera calvicie, bien vestido y de una condición económica acomodada; el retractor es gordo, con abundante barba y cabellera, y de un vestir popular. Mientras la señora que tiene su negocio de flores, es la típica pequeño-burguesa e ignorante, el borracho, también ignorante de las cuestiones sociales es un estereotipo de borrachín del pueblo. Estos personajes, configuran el relato y le hacen avanzar desde el día en que la salud de Pinochet entra en crisis, hasta algunos días después.



Hay algo interesante en toda esta historia, y es algo que los realizadores vienen tratando también en su documental “Un hombre aparte”.  La soledad de los personajes. Hablan por teléfono, se comunican con el resto del mundo, suponemos que tienen familia o alguien que se preocupe de ellos, pero todo eso no queda mas que en un enunciado, algo virtual, ya que incluso la escena en que el fan de Pinochet asume la presidencia de una agrupación que busca mantener viva la llama del Gobierno Militar, parece como si los personajes no estuvieran ahí, fueran solo parte de un decorado. Por su parte la mujer de las flores, habla varias veces de su hija, pero al principio solo la vemos acompañada de sus mascotas, siendo su familia un elemento completamente invisible. El anciano de izquierda, habla de la lucha social, pero todo el tiempo esta solo, con su vestuario estrafalario, en distintos escenarios de su casa y la Moneda. Luego cuando decide convertirse en el viejo pascuero para ir a las protestas, también esta solo, con algunas personas que se le acercan para tomarse una foto con él. Ese mismo personaje, participa de la movilización, pero el encuadre lo muestra solo, vociferando un discurso contra los fascistas que propiciaron el golpe. Finalmente el personaje alcohólico, el mas marginal de todos, es también el mas solitario, comienza su día con 3 botellas de vino, y termina su participación en el documental, fumando un cigarrillo, bebiendo y cantando una canción de Camilo Sesto (amor amar), un gran detalle, esos momentos que el documental entrega a sus realizadores.



Respecto a la puesta en escena, es muy sobria, y la iluminación esta muy cuidada. Los encuadres son interesantes, y como ya habia mencionado, el hecho de que los personajes no esten hablando directamente a la camara, como en la mayoria de los documentales ayuda a darle un tratamiento intenso, en los momentos en que casi como fotografías guardan silencio y los vemos en su magnitud solitaria. 

Los fachos quedan mal parados nuevamente, pero no por manipulaciones truchas, simplemente porque ellos mismos son incapaces de quedar/caer bien.

grupo de fascistoides apoyando al agonizante ex tirano


¿Cuál es la sensación que deja el documental? Bueno, de partida no hay una visión dominante, al estar tan fragmentado el discurso de sus cuatro personajes, cada quien es libre de sacar sus conclusiones. ¿Será verdad que la perdida de la señora de las flores de su puesto, es una persecución política? ¿En que cambio la vida de los personajes luego de este evento?

Las conclusiones son personales, así como el odio o la admiración que se siente al hablar de alguien como Pinochet.  


domingo, 21 de agosto de 2011

El Espejo del Cine Chileno


Comentarios del libro "El Espejo Quebrado"

Me tarde un tiempo en leer completo el último libro de Alfredo Barría Troncoso. “El maestro”, -como me gusta llamarle- se plantea un tema difícil, pero que con un gran manejo de la prosa, convierte en un verdadero viaje a los tiempos que el texto va desglosando.

“El espejo quebrado”, no es simplemente una revisión superficial de la principal producción cinematográfica chilena realizada entre los años de la Unidad Popular. Alfredo Barría también hace un viaje al pasado y vividamente describe sus propios recuerdos, con tanta frescura que los sentimos en la piel. Mientras por una parte, cada capitulo analiza una parte del cine chileno hecho durante esos años, al final del capitulo se hace un flashback, que quizás el mismo autor no se planteo en un principio, pero que añadió como un punto a favor de la narración y aprovecho como antecedente de: un partido (Izquierda Cristiana), un momento social (días antes del golpe militar de 1973)  y una experiencia personal.

Algunos dicen que ya esta bueno hablar siempre de lo mismo, que la dictadura ya pasó, que como jóvenes no la vivimos y debemos dejarla en el pasado. Chile, es un país con muy mala memoria. Si bien existen muchos temas de que hablar, creo que este libro es importante en cuanto rescata una discusión a la que probablemente no se le ha tomado el peso correcto: ¿Qué implicancias tuvo la dictadura sobre el cine chileno? No es que el libro se centre en eso, pero si da para pensar. La realidad social y cinematografía contemporánea ayuda a determinar un paradigma que se vive, se ve en las pantallas, se siente como un fantasma de las circunstancias. Ese debate esta pendiente.

Si de criticar se trata quizás lamento la ausencia de mayor profundizando en los flashback, aunque claro, no son el tema del libro, pero se les extraña incluso más que los a veces fríos análisis de películas que ni siquiera existen mas que como antecedente escrito. Por otro lado - y esto es sumamente personal- discuto la visión política demasiado amistosa con Allende.

Para todo aquel que quiera dedicarse al cine, y no lo digo solamente para aquellos que quieran ser (como yo) realizador, es importante conocer lo más posible esta profesión en todas sus áreas, su historia, su técnica, sus posibilidades narrativas, entre tantas cosas que no podemos dejar de lado. Es por eso que leer libros como el de Alfredo Barría es un agrado y también un deber, en cuanto nos cuentan una historia que como chilenos debemos recoger, estudiar y comprender. No es exclusiva de la Unidad Popular esta idea de convertir el Cine en una fuerza ideológica comprometida y militante. Por el contrario, quizás el Cine este mas cercano al capitalismo como modelo de producción, marketing, intereses netamente comerciales. Los futuristas italianos también plantearon un Cine futurista.  Sergei Einsenstein también creyó que el Cine era el modo de comunicar ideas del futuro. ¿Qué vendrá después?

Alfredo Barría Troncoso ha generado un libro que pasara a la historia no sin afectar de alguna manera a sus lectores. Espero firmemente que mas personas lean el libro, sobretodo los realizadores, audiovisualistas, y demás personas interesadas en el llamado “séptimo arte”.

domingo, 24 de julio de 2011

Last Action Hero

Hace tiempo que no escribía nada. Pensando en buscar algo de que hablar y no solamente limitarme a un análisis de un film cualquiera. Una película en particular estuve revisándola con un colega hace unos días y dije “escribiré sobre ella”. Tuve que verla de nuevo, y este es el resultado:

Se llama “El ultimo gran héroe”. Protagonizada por Arnold Schwarzenegger. Dirigida por el hombre que llevo a la pantalla grande “Depredador”, “Duro de Matar”, “La caza del Octubre Rojo”, (entre otras con mas o menos éxito) John McTiernan. Lamentablemente “El último gran héroe” o “El último héroe de acción”, es una de esas películas que no tuvo éxito en la taquilla, siendo destacada entre los grandes fracasos comerciales. ¿La razón? Simplemente por haberse estrenado tras “Parque Jurasico”. No había espacio para films “experimentales” y de alto contenido irónico como este.



El último…es una joya disfrutable para los más cinéfilos, esta llena de referencias al cine de todos los tiempos. Lógicamente con una simple predilección por Hollywood. Parece que a los actores les gusta reírse de ellos mismos y de la industria. Bergman, Bogart, Marilyn Monroe, “Dirty Harry”, Hanibal Lecter, “Único testigo”, “Amadeus”, “Terminator”, “Nightmare on the Elm Street”, todas las películas de policías, de acción, buddy films entre decenas de otras referencias que pueden verse y otras que yo no he notado. En ese sentido, la película es un gran tributo a lo que se ha hecho, cubierta con el caramelo de una comedia que se ríe de los clichés del cine de acción.
Un gran fracaso del año 93

El protagonista (Danny) es un joven que disfruta del cine, falta a la escuela para ir a visitar a su amigo Nick, un anciano que mantiene un gran cine ahora en decadencia. Esto nos remite al clásico film “Cinema Paradiso”. Aquí ya vemos como la película adquiere un toque profético sobretodo para estos tiempos. La caída del imperio cinematográfico, por el video, la piratería y ahora el internet, en estos tiempos no es mas que un hecho, y los vagos intentos por despertar el interés del publico mas básico esta en el 3D moderno. Luego, el protagonista, gracias a un ticket dorado dejado hace años por el mago Houdini, ingresa a la película que estaba siendo proyectada “Jack Slater 3”.

¿Lo anterior nos suena familiar? Probablemente la mejor referencia sea “La rosa púrpura del Cairo”, del maestro Woody Allen. El mundo de ficción es una cosa que creamos y creemos controlar, sin saber lo que en realidad ocurre con nuestros personajes. Les damos vida, creencias, decisiones o los matamos. Como dijo Clint Eastwood en “Cazador blanco corazón negro” –somos pequeños dioses-   

Uno de los villanos del film interpretado por Charles Dance (un tipo con un gran carisma y que odia a su jefe, el mafioso italiano interpretado por Anthony Quinn que siempre se equivoca en los dichos populares), recoge el ticket dorado y cruza la pantalla hacia el mundo real. La ironía adquiere más importancia ahora, ya que en las calles de Nueva York, nadie se horroriza ante los asaltos, los asesinatos y la prostitución de menores. En una escena cuando Jack Slater se da cuenta que es un personaje de ficción, Nick le dice “hay cosas peores que las películas, están los políticos, el crimen, las guerras, los políticos…Los políticos son el doble de malos.” La realidad supera la ficción, y los malos de ficción rápidamente lo descubren.

El gran villano de turno

Finalmente y gracias a la ayuda de Danny el villano es derrotado, pero Jack, herido de muerte en el mundo real debe volver pronto al celuloide para que en ese mundo la herida sea solo un rasguño superficial.


La trama importa poco, lo fantástico esta ahí, presente y a la vez oculto, la magia del cine, representada en un boleto. Creo que esta película me hace sentir una nostalgia tremenda, pero dejando un sabor de alegría como cuando se ve a una persona querida por la calle, se le saluda, se intercambian palabras de felicidad y luego se despide.

Ojo ademas con la banda sonora.

Creo que la historia pondrá esta película en su lugar, yo mismo la recomendare cada vez que pueda, para doblar la mano al destino del olvido. 


domingo, 19 de junio de 2011

Un sueño del viejo Oeste




Cuando vi por primera vez la película de Alex de la Iglesia “800 Balas”, apenas recién comenzaba a conocer a los grandes maestros del cine del Oeste. Por primera vez mi retina visualizaba los enormes parajes del Monument Valley que tantas veces filmo el gran John Ford. Me emocionaba viendo al “duque” John Wayne, junto al borrachín Dean Martin vencer a los malos en “Rió Bravo”. Posteriormente en un ascenso consecuente con la historia del género, vi como Sam Peckinpah se las ingeniaba para revivir de una manera que sepultara los viejos mitos del clásico western, en películas como “Duelo en Alta Sierra” y la inolvidable “La Pandilla Salvaje”. Paralelamente conocía por primera vez a Clint Eastwood, sorprendentemente con la película que el mismo declaro seria la ultima donde actuaria: La maravillosa “Gran Torino”. Clint ha dirigido cuatro western durante su carrera, cada uno con algo nuevo que aportar. ¿Y entonces, de que puede tratarse una película como “800 balas”? ¿Dónde cabe en los encasillamientos analíticos y típicos de la crítica cinematográfica esta obra aparentemente menor?

Alex de la Iglesia es un director español conocido por películas como “La Comunidad”, “El día de la Bestia”, “Los crimines de Oxford”, entre otras. Lamentablemente, en los momentos en que escribo este articulo, no he visto su ultima producción “Balada triste de trompeta” que según he escuchado es bastante disfrutable. No me extraña. El tipo tiene un muy buen pulso para filmar casi cualquier cosa.



La película que aun no comienzo a desmenuzar, es un sentido homenaje, un tributo, y a la vez un verdadero -como diría Vittorio Farfán- cumpleaños de monos. Es un homenaje a todos los que se dedicaron a trabajar de dobles en películas ambientadas en el oeste. A los que trabajaron en Almería haciendo los famosos Spaghettis. Pero también a los que viven como les da la gana, reviviendo un sueño, una época que se acabo y que no volverá. Las reminiscencias de la película “Bronco Billy” de Clint Eastwood son interminables. Por un lado están aquellos en la película de Bronco Billy que reviven un wild west show, por el lado de de la Iglesia, los personajes tan entrañables como los de Eastwood, se esmeran por mantener vivo un viejo poblado donde la gente pueda conocer como vivían los indios, los vaqueros, los soldados confederados y las prostitutas. Como si eso fuera poco, es en la misma película de Alex de la Iglesia, donde Julián el personaje principal protagonizado por Sancho Gracia, quien rememora sus tiempos de gloria cuando trabajo junto a los americanos, doblando –haciendo de stuntman- a personas como George C. Scott y Clint Eastwood, en “Patton” y “Por un puñado de dólares” respectivamente.



Bueno ¿pero de que se trata la película? Si alguien no la ha visto, que la vea. Yo aquí en dos líneas intentare ponerles al día: Cuenta la historia de un niño llamado Carlos bastante inquieto y que se sorprende al saber que su padre trabajaba en películas de vaqueros. Por lo que decide viajar engañando a su madre hasta el poblado de Almería y así conocer a su abuelo y como se hacen las películas del Oeste. Lamentablemente la realidad es que ahora ya no se hacen más películas de vaqueros y el pueblo solamente es un espectáculo donde algunos turistas pasan alguna vez a verlo. 

En términos de cámara e iluminación, la película es sencilla, recurriendo bastante a la luz natural, lo cual le permite mas libertad a los actores. Es bastante respetuoso al no encuadrar como si pretendiera imitar el estilo de alguien como Sergio Leone, en ese sentido la película no parece un pretendido western moderno. El montaje es rápido pero clásico, narrando la acción sin grandes elipsis de tiempo. Nada de flashback ni otros elementos narrativos que aquello que vemos casi siempre desde un punto de vista objetivo. Podríamos decir que de la Iglesia renuncia a la búsqueda de una presentación más elaborada por mostrarnos sin mentir todo lo que viven sus personajes. 

¿Quien es el malo en 800 Balas? No es Cheyenne, quien finalmente traiciona a Julian, solamente porque el también quería ser el Sheriff alguna vez. Como un niño que siempre debe hacer el mismo papel en una obra, el quería su oportunidad de ser el protagonista. Destacar que la escena en que nos presentan a Julian y Cheyenne es calcada de "Los imperdonables". El malo es en verdad el llamado progreso, aquel que arranca las tradiciones y costumbres en pos del efectismo y entretenimiento cortoplacista . El capitalismo oculto, que nuevamente se va sin que nadie lo apunte, como si fuese intocable. Un cierre similar al de la película de John Badham "Tiempo Limite". 


Lo mas seguro es que los mas puristas digan que no es una película perfecta, quizás hasta digan que es olvidable. A cada cual su cine respondo yo. Todos tienen el derecho a buscar en las películas aquello que mas les llame la atención. Yo me quedo con el disfrute, me quedo con la exaltación de saber que alguien detrás de una cámara, me quiere contar una historia que vale la pena volver a ver. Una y otra y otra vez. Esa es la diferencia entre una buena película y una que nos toca la fibra. Cuando vemos por primera vez una película, nos entretiene o nos hace reflexionar, pero cuando vemos varias veces una película que nos gusta, poco a poco descubrimos aquello que se escondía tras la superficie, muchas veces frívola de la narración. Casi podemos escuchar sus realizadores diciéndonos que es lo que querían que viéramos. 800 Balas es así. Y es que al igual que Bronco Billy, Julián solo quiere mantener su sueño con vida, luchar por aquello que le pertenece, el único lugar donde es quien quiere ser.



Es una película alegre, que no seria erróneo decir que es un verdadero gusto que se dio el director, sabiendo que probablemente no seria un gran éxito, pero que se nota en cada fotograma, la pasión y la felicidad de los actores haciendo de estos personajes tan idealistas, tan soñadores. La escena que demuestra todo este jolgorio cinematográfico es precisamente la fiesta. Celebrada luego de la liberación de Julián de la cárcel por posesión de drogas. Antes de que se haga el desmadre, Julián le dice a su nieto una de las frases mas memorables de la película: “No divertirse cuando uno puede, es el mayor pecado del mundo”. Eso resume toda la ficción. No es más que aprovechar el momento y cumplir el sueño. Imagino que Alex de la Iglesia siempre quiso hacer un western, pero en vista de las dificultades quizás era más interesante hacer una película sobre personas, perdedores de la historia que soñaran con ser parte de las míticas producciones donde los forajidos, la diligencia, la locomotora, la cantina y demás elementos, se reflejaban en los corazones de los espectadores. Donde en esos tiempos, luchar por algo, tenía un verdadero sentido, aunque fuera un pedazo de tierra, o el corazón de una mujer.