miércoles, 5 de octubre de 2016

Stranger than Fiction (2006)



Cada cierto tiempo dejo de ver películas por más o menos largos periodos. Dejo de leer libros. Dejo de escuchar nueva música. Son periodos en los que pasan cosas o nada pasa y lo único que en verdad pasa, es el tiempo. La película Stranger Than Fiction habla de muchas cosas, entre ellas del tiempo. Stranger Than Fiction es del 2006 y yo recién la veo ahora 10 años después, me sorprende, porque es una película que tiene varios elementos que me apasionan.

La historia comienza con la voz en off de una mujer (Emma Thompson) describiendo la rutina de un trabajador (Will Ferrell) de la reserva norteamericana (SII para los chilenos) el cual es obsesivo por los números y por fijarse con lujo de detalle en todos los elementos que le rodean, contándolos y
organizándolos en su mente. Un burócrata perfecto. Que sabe cuantos pasos van desde su departamento hasta la parada del autobús y la hora exacta en la que pasa cada transporte. ¿Pero de quien es la voz de la mujer que va narrando esta historia? Emma Thompson interpreta a una escritora de novelas enfrascada en la historia de Harold Crick, el personaje interpretado por Will Ferrell, quien mientras se lava los dientes como todas las mañanas y cuenta las veces que se cepilla hacia abajo y
luego hacia arriba, comienza a escuchar la voz de la mujer, a sentir que describe cada cosa que él hace, cada pensamiento que tiene, en definitiva se da cuenta que puede estar loco. Va donde una psiquiatra que le dice que padece esquizofrenia, pero Crick se niega a creer que sea locura o un desorden mental, por lo que acude a un académico experto en literatura (Dustin Hoffman), quien al principio también cree que Crick está loco, hasta que se da cuenta que la voz habla de forma muy literaria, utilizando la expresión “Poco sabía el” Frase que de seguro solo se ocupa en la ficción literaria.  Por lo tanto le dice que vuelva pronto para seguir determinando más cosas de esta historia en la que parece estar sumergido.

De forma paralela vemos a Karen Eiffel la escritora de la novela sobre Harold Crick, una mujer solitaria, que se pasa horas mirando distintos puntos de la ciudad, buscando que cosas horribles ocurran, choque o accidentes, todo esto con el fin de encontrar la forma perfecta de terminar la historia de Brick, matándolo en la ficción. En este punto en que ya comprendemos de que va la película, no puedo evitar pensar en “Niebla” de Miguel de Unamuno, aunque desconozco si fue parte de las influencias del guionista Zach Helm, hay una tensión similar entre los deseos del protagonista y los de una mujer. Harold Crick tiene que hacer una auditoria a la señorita Ana Pascal (Maggie Gyllenhaal), una panadera con tendencias anarquistas, por no pagar el 100% de sus impuestos. Pues bien, el se comienza a interesar en ella pero al principio todo va saliendo bastante mal, considerando que tal vez está inmerso en una tragedia y no en una comedia, los dos grandes géneros del drama según le explicó el académico interpretado por Hoffman.


La película es un juego, no es una respuesta, son varias preguntas, es un viaje de exploración hacia los misterios de la narrativa tanto del cine como de la literatura. Quizás por eso sea tan efectiva. Es tambien una continuación a la eterna cuestión de ¿vale más la vida que una obra de arte? Hace tiempo Daniel Tubau hablaba sobre eso en la película de Woody Allen “Balas sobre Broadway”, aquí en cierta forma la escritora se ve obligada a enfrentarse a su personaje, puesto que esté existe y ella lo único que quiere es matarlo para poder terminar su obra maestra, su novela por la cual será recordada.

La puesta en escena es notable, tiene frescura, un estilo calmado pero lúdico, con efectos visuales que se conjugan muy bien con la narración (las descripciones sobre la pantalla, los números que aparecen cuando Brick va contando) y cierta sobriedad en la paleta de colores que va muy bien con este mundo sombrío en el que se mueven sus dos principales protagonistas. Por otro lado, los colores, el desorden, los tatuajes de Ana Pascal tienen la vitalidad que le hace falta al protagonista, las ganas de estar sentado en el sillón, viendo la televisión, disfrutando estar vivo, una lección muy importante para alguien que se pasaba contando los segundos para salir de su casa en dirección al trabajo todos los días.



Hay escenas muy buenas, una de ellas es cuando Harold Crick decide seguir uno de sus sueños de toda la vida y va hasta una tienda de guitarras, un lugar enorme con muchas guitarras de todos los tipos. La voz de la escritora Karen Eiffel va describiendo de forma perfecta y sincrónica lo que vemos y sentimos al ver todas esas guitarras.

Las actuaciones están todas muy buenas. Son todos grandes actores y supongo que la sorpresa de la epoca fue Will Ferrer, haciendo un papel mucho pero mucho más contenido que lo que acostumbra. Lo mismo podria decir de Queen Latifah, la cual interpreta a una asistente de escritores que debe ayudar a Eiffel a terminar su novela, con buenos diálogos y buenas escenas, cualquier buen actor puede trabajar bien.




Stranger tan Fiction, es una gran película, que vale la pena ver más de una vez. Pronto volveré hacerlo, tiene detalles, tiene elementos, tiene juego y tiene situaciones cruzadas que se van armando desde un principio de forma ajena a la trama, para luego adquirir completo sentido. Ojo con el clímax. Poco sabía yo, de la película que me estuve perdiendo todo este tiempo.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Imperium (2016)



Mientras me tomó un café voy recordando las escenas de Imperium, película dirigida y escrita por Daniel Ragussis, que con esta pieza audiovisual de hora y media realiza su primer largometraje. Imperium cuenta la historia de Daniel Radcliffe como el muy ñoño agente del FBI Nate Foster (Buen nombre) quien recibe bully constante de sus colegas agentes pero tiene un don para hablar con la gente y encontrar la verdad en ellos. Nate Foster no tiene mucho que hacer como agente así que una mujer con un cargo superior dentro del FBI (Toni Collette) le da una misión: infiltrarse en las redes del neonazismo norteamericano.


Los nazis, uno de los temas favoritos del cine gringo y del escritor Roberto Bolaño. Es gracioso el nivel de fetichismo que alcanzan los gringos al usar toda esa parafernalia, tanto los skinhead como los que usan uniformes del partido nazi alemán de los años 30. En fin, la película entonces comienza a mostrarle al protagonista y a nosotros información relativa a los dichos movimientos y grupos, su nivel de alcance empresarial y político. La jefa de Nate cree que están planeando algo relacionado a una bomba sucia. Es decir una bomba con productos radioactivos que hace mucho daño. Nate Foster se hace pasar por un veterano que vuelve de Iraq y que tiene acceso a productos químicos. Con esa tapadera ingresa a un grupo de skinhead, cuyo “líder” es cercano a un agitador nacionalista y extremista blanco que tiene un show por internet y hace charlas. Por supuesto que cae bien dentro del grupo y se gana la confianza suficiente para que le presenten a este agitador de extrema derecha.
Imperium no es una película demasiado original. Este tema ya lo hemos visto antes y recuerdo una película española de televisión llamada “Diario de un skin” en donde un periodista se infiltraba en una banda skinhead neonazi y comprobaba el poder que estas redes tienen. Sin embargo, en donde en “Diario de un skin” el abuso de lugares comunes y de personajes de carton abundaba, aquí el guion y la puesta en escena es mucho más realista y describe bastante bien las diferentes corrientes del neonazismo, White power, skinhead, entre otros de la misma calaña y que tienen sus diferencias tanto éticas (¿?) como estéticas.



También el argumento, la historia digamos, triunfa en un punto de giro que da pie al tercer acto, fue una buena salida y por un momento pensé que la película se iba a defender en ese terreno, un mundo más realista y con la derrota, la paranoia de las fuerzas de seguridad. Pero el final es el final predecible de Hollywood. Con eso, no deja de ser una historia correcta, bien contada y sin demasiadas pretensiones. Se nota en su puesta en escena, digna dentro de lo que parece un presupuesto acotado. El personaje de Radcliffe es conocido, igual que los demás estereotipos del FBI de los cuales nunca sabemos mucho ya esta película está en su 90% hablando de los malos, los cuales tampoco llega a profundizar demasiado ya que todo lo que va ocurriendo son acciones superficiales, pero está bien porque no es una reflexión sobre el mal y su origen, es una película para entretener y dar algo de suspenso. Si se queda con uno de los personajes, uno de los más brutos de la banda skinhead y que sirve para reafirmar un punto psicológico dentro de estas células neonazis.

Destacar algunos diálogos y el montaje. Hay conversaciones honestas entre Foster y su superior, en donde conocemos un poco más de su vida anterior y el porqué hacen lo que hacen. También en la construcción de escenas se nota un estilo particular por mostrar los ligeros cambios de mirada de los personajes, algunos de los cuales funcionan muy bien y son capaces de llevar a nuestro protagonista por lugares interesantes y además tensos.





Imperium entonces es una película que camina por un terreno seguro, con una que otra vuelta interesante pero en general es lo que podemos esperar de una buena película para pasar el rato sin necesidad de darle más vueltas. ¿Podía ser mejor? Si. ¿La recomiendo? Si. 

PD: Que no se diga que no trato de estar al día con algunas películas jeje

miércoles, 31 de agosto de 2016

Joy (2015)



“Joy” cuenta una historia real. Al menos eso dice, y en cierta forma (¿en la medida de lo posible?) cumple con contarnos la historia de una mujer que logró darle una vuelta al destino trágico que la acompañó durante varios años de su vida. No me voy a detener en este punto de lo que es real y lo que es ficción por dos razones: No conozco la historia de Joy Mangano –aunque muchos de sus productos aun deben aparecer por canales de compras por TV-  y tampoco le suma o resta a las cualidades de una película que no presenta las características más evidentes de un film biográfico y que por otro lado, se deja llevar por un canal de formulas probadas.


La película nos introduce a través de un narrador en off en la vida de Joy, una pequeña con mucha imaginación y la capacidad de inventar cosas. Su abuela es la narradora y por una extraña razón cree que Joy está destinada a lograr cosas grandes en la vida, a pesar de que cuando pasan los años, Joy ya es una joven madre de dos hijos y no ha logrado nada bueno, viviendo encerrada junto a una familia mediocre, disfuncional hasta el punto en que sentimos vergüenza por estos personajes, en especial el protagonizado por Robert De Niro.

Sin embargo Joy tiene una nueva idea para ganar dinero con un invento: un limpiador de piso con cabeza giratoria y removible, con tanto algodón que es capaz de absorber toda el agua de un baño o cocina.  Con esa idea en la cabeza, comienza la aventura de conseguir el dinero, producir los limpiadores y venderlos. Y ahí vienen los inevitables problemas que debe sobrellevar una emprendedora.

Una de las cosas que tiene el director David O. Russell es el uso de cámara en mano y en constante movimiento para dar una sensación de realidad que, en opinión de este ser humano, hace rato dejó de cumplir tal objetivo. Dejando aparte ese truco y solo analizando la cosa estética, la película funciona bastante bien. El montaje funciona. Todo en mi visionado funcionó desde el punto de vista técnico, lo menos que se puede esperar de una película como esta. La película The Fighter y Silver Lining Playbook tambien cuentan la historia de familias disfuncionales de la llamada “clase media”. Pero en cuanto esas dos presentaban personajes además de los protagonistas con los cuales podían sentir cierta empatía, aquí la dosis de cinismo es demasiado alta, se le pasó la mano y salvo dos excepciones los personajes son terribles, malvados, aprovechadores, ruines, en definitiva malos con nuestra protagonista. Es como si se buscara castigar a esta supuesta clase media americana, verdaderos parásitos de los genios que buscan emprender como es el caso de Joy, cuya familia apenas le apoya.
Sería bueno entonces detenerse a pensar en la protagonista, Joy, interpretada de forma correcta por Jennifer Lawrence. Su historia y su film se enmarcan en la larga lista de películas tan norteamericanas sobre personas comunes por fuera pero con un gran talento/corazón/fuerza/convicción –añadan sus cualidades- dentro de sí, que los lleva a superar los obstáculos. A falta de héroes griegos luchando contra el Kraken o el Minotauro, tenemos a estos individuos que se enfrentan a las circunstancias y no aceptan que nadie les diga que no pueden lograr algo, porque aquellos que te dicen que no puedes, es porque ellos mismos no pueden, punto. Teniendo éxito en el capitalismo los problemas muchas veces se resuelven. Así es como Joy va logrando poco a poco comprender el mundo de los negocios, mientras nosotros poco a poco vamos sintiendo emoción por las cosas buenas o malas que le van ocurriendo. Pero la repetición una y otra vez, sumado a la falta de empatía por los personajes, nos lleva a cansarnos.
La película no es mala y tiene varias cosas a su favor como  el clímax, que tiene algo de western, pero un western financiero. Una mujer contra un cowboy de California.




El resto de los personajes y tramas son:
Robert De Niro interpreta al padre de Joy, un sujeto desagradable y abusivo pero con ciertos rasgos de humanidad.
La madre de Joy es una mujer que ve telenovelas todo el día.
La hermanastra de Joy la envidia y desprecia, nunca sabemos bien porque, bastando quizás el hecho de que sean hermanastras.
El ex esposo de Joy es un cantante de bares, pero con buen corazón.
La mejor amiga, apenas sabemos algo de ella, pero es afroamericana y es muy buena.
¿Bradley Cooper? ¿Está Bradley Cooper en está película? Si, y no tiene ninguna importancia mayor.
De los hijos de Joy solo tenemos contacto como espectadores con la hija. Porque esta quizás es una película que busca la aprobación femenina, busca ese target desde un principio cuando en los créditos de apertura dice que es una historia inspirada en todas las mujeres fuertes.

El hecho de que esté narrado por la abuela, quizás tenga un sentido arquetípico. Desconozco. No tiene mayor trascendencia para nosotros como espectadores, funcionaria perfecto sin voz en off.

Para cerrar, Joy es una película que adolece de una falta de personajes que nos sean agradables, castigando demasiado a nuestra protagonista, en muchos momentos de forma injustificada, quizás solo para recordarnos que esto es una película y no una historia real, como si hiciera falta. 

domingo, 10 de enero de 2016

The Lobster




Para muchos no es raro pensar que vivimos en un mundo extraño, alienado por hacer lo que nos dicen que debemos hacer, pensar lo que debemos pensar y actuar frente a los demás de una manera que encaje con la estructura social.
The Lobster es una película que decide tomar un concepto de esos y analizarlo, llevando a un caso extremo y surrealista, en un futuro -o presente- paralelo, las relaciones de parejas, lamentablemente para mi, la película no termina de cuajar y funcionar de un modo armónico.

En este mundo que se plantea en la ficción, los adultos deben encontrar pareja y casarse, de otro modo no tienen permitido vivir en la ciudad y se van a hoteles en donde deben permanecer por un periodo de tiempo establecido hasta lograr encontrar una pareja entre los demás pasajeros del hotel. Si no lo consiguen son convertidos en un animal a elección de ellos mismos. Con esos antecedentes puestos sobre la mesa, se podría pensar que estamos frente a un largometraje arriba de la pelota, con situaciones al limite y especialmente mucho humor negro. Y si, hay de todo eso, pero capturado de una manera tan oscura, interna y opresiva que se vuelve monótono al cabo de un rato. Porque si ya es claro el argumento a los pocos minutos de comenzada la película, durante la primera hora no ocurren sino situaciones que reafirman lo ya entendido y esto es lo que más me molestó de la película, porque a fin de cuentas se convierte en un discurso, un discurso de lo que está pasando o podría pasar con esta obsesión de no estar solos.

La segunda parte de la película nos muestra el otro lado. Nuestro protagonista escapa del hotel luego de separarse de una mujer con la que intentó tener una relación pero que era una arpía sin corazón. Por lo que escapa al bosque en donde se encuentra con los "solitarios". Los solitarios son seres individualistas, cada uno debe velar por su vida y hasta por su muerte, por ende debe cavar hasta su propia tumba y los demás no le lloraran. Los solitarios bailan música electrónica, ya que es la mejor música para bailar solo. NO pueden acercarse sentimentalmente los unos a los otros ni pueden tener sexo, eso está prohibido. Es curioso que lo que en principio parecía la libertad de toda la opresión de la vida en pareja se convierta en otra pesadilla.

Para no seguir revelando antecedentes de la película, tan solo diré que muchas veces vemos las cosas en el momento menos indicado, probablemente The Lobster la vi cuando no debía y por eso me pareció monótona, repetitiva y agobiante, en el mal sentido, ya que con un argumento como el que plantea, las posibilidades eran infinitas, y así las cosas el director impregna el film de una lentitud y un abanico de personajes cada cual más desagradable. Los actores en general están bien, pero el material con el que deben trabajar es solido y no les permite liberarse de la cámara pasiva y los diálogos filosos. Con todo eso es muy extraño que la película no me haya convencido, probablemente es el exceso de frialdad y la falta de un personaje al cual realmente podamos apreciar, nuestro protagonista es un hombre adulto bastante confundido y de pocas palabras, pero ademas, todos son raros en este mundo, todos los que están en ese hotel son personas dañadas y un poco mal de la cabeza. Creo que se podría haber desarrollado más esas historias antes que mostrarnos todo lo demás, que no es poco y como digo, se me hizo bastante largo para ser solo una película de dos horas.

A la película le ha ido muy bien en criticas, en mi caso no fue así. Nunca logré conectar con su puesta en escena y eso que soy hombre de humor negro.

domingo, 27 de diciembre de 2015

The Rum Diary


Conocida o mal traducida en español como Diario de un seductor, la película protagonizada por Johnny Deep es una adaptación de la novela homónima de Hunter S. Thompson, que, lamentablemente nunca parece despegar y por lo tanto no va hacia ningún lado.

La película comienza con un aeroplano sobrevolando el océano en lo que parece ser pleno verano, al ritmo de una música relajada para luego cortar rápidamente a nuestro protagonista, llamado Paul Kemp. Kemp abre los ojos y los tienes inyectados en sangre y también manchas de lo que podría ser sangre o lápiz labial corrido por su boca. Vemos que está en un hotel en Puerto Rico y hay un montón de basura y botellas tiradas en el suelo. Quien esté familiarizado con "Pánico y Locura en las Vegas" sentirá como yo que están preparándonos para algo tan impactante visualmente como aquella demencia exquisita de película. Nada más equivocado. La película constantemente nos hace creer que va hacia algún lugar, que nos prepara para chocarnos con sus imágenes, sus ingeniosas vueltas de tuerca o los conflictos de nuestro alcohólico protagonista. Pero mientras más avanza la historia, más cosas van quedando en el camino, y difícilmente algo de lo que ocurre nos importa, ya que como está construido el relato, tampoco parecen importarle a nuestros protagonistas. Con excepción del personaje interpretado por Aaron Eckart quien es una especie de consultor millonario y cuya mujer parece ser una super modelo altamente sexual. Pero lo cierto es que esto tampoco está bien desarrollado, y aunque es uno de los pocos cabos que no quedan sueltos, su importancia no es demasiada.

Más que construirse a través de un orden lógico, las escenas van pasando como viñetas, una forma muy literaria de narración y que podría resultar más interesante, pero lamentablemente la puesta en escena (decorados, fotografía y sonido) es tan convencional y correcta que no logra sorprendernos ni proponernos algo más interesante a lo que aferrarnos como espectadores. Por lo tanto se hace lento y pesado de observar. Algunos momentos pareciera que se van a lograr cosas desde el punto de vista visual y hay muchos planos bien logrados, pero en la mecha se acaba rápido y volvemos a lo mismo. Hay una escena por ejemplo en que los protagonistas consumen una droga por los ojos y Kemp comienza a ver la lengua de su amigo como la de un reptil. Nuevamente creo que voy a ver algo parecido a Pánico y Locura... pero no. Todo queda ahí y ese efecto visual que estaba bien logrado y era gracioso es desechado por seguir una trama a la cual nunca prestamos demasiada atención.

Lamentablemente no he leído el libro, pero de seguro es mucho más interesante desde un punto de vista narrativo y visual que esta adaptación.

A lo mejor veré esta pelicula en el futuro y encontraré mejores cosas en ella, pero me parece poco probable.

martes, 28 de mayo de 2013

The Master (2012)

        

    

             Un marinero alcohólico y con tendencias violentas, asesinas, hipersensibilidad, autodestructivo y con una freudiana desesperación sexual, se encuentra en el barco prestado por una millonaria a un excéntrico nuevo mesías, un sujeto que dice ser médico, filántropo, científico y otros títulos que dejan a Batman como un pelele. Ambos personajes comienzan a descubrirse y ver en el otro algo que los demás personajes no logran comprender, una conexión pero que no parece tener ninguna lógica aparente. Sin embargo, los espectadores pronto comprenderemos que están unidos por una suerte de destino fatal, de rabia contenida, de un deseo, una pulsión que en el caso del marinero es el deseo de sexo y en el caso del mesías es nada menos que el éxito de su secta, conocida en la película como “La causa”.



            Así se nos presenta el film, dirigido por el gran Paul Thomas Anderson, quizás uno de los mejores directores desde que en el año 1997 presento su Boogie Nights, segundo largometraje que le supondría el éxito y ya con Magnolia se consolida como un director melodramático y fantástico. Sin embargo, es There will be blood, su película más madura en términos estéticos y narrativos, volviendo al desierto y mostrando la historia de un ambicioso petrolero. Desde hace unos años el proyecto de llevar a cabo la película “The master” reposo buscando financiamiento y causando interés internacional al tratarse entre comillas de una secta similar a la cienciologia. Y la verdad sea dicha, poco importa si la historia de la secta cienciologica fue como lo presenta el film, ya que la película se defiende totalmente a ella misma, poniendo en el casting a dos grandes actores secundarios, el siempre efectivo y regalon de Anderson Philip Seymour Hofmann y el desaparecido Joaquin Phoenix que vuelve en gloria y majestad.



            Como hincha que soy de las películas de Anderson, debo decir que esta me parece la menos reconocible. Puede ser que tanto tiempo sin estar trabajando detrás de la cámara lo alejo un poco de su propio estilo, sin embargo se siente la vibración de su mano en los planos secuencias, en los personajes extraños y el uso de una música extraña que queda dando vueltas un rato en la cabeza.
            The master, se mete derechamente en el terreno de lo sexual, en la necesidad de satisfacer esta área y así navega durante un buen rato sin aburrir pero tampoco presentando demasiado interés en los vaivenes del guion ya que son los protagonistas, con sus demasiado potentes actuaciones los que se roban y le restan interés a todo lo demás. Pese a lo anterior, Amy Adams también se manda una actuación magistral y confirma el mito de que siempre detrás (o al lado) de un hombre poderoso hay una mujer que lo impulsa hacer lo que hace, que mueve los hilos.



            Las secuencias más notables son precisamente aquellas donde Hofmann y Phoenix comparten pantalla y discuten, llegando a situaciones bastante violentas, como el interrogatorio que le hace y que consiste en repetir varias veces la misma pregunta, luego otra y otra, sin que el interrogado pueda pestañear. Una frase notable, casi llegando al final de la pelicula (alerta de spoiler) es la que Hofmann le dice a Phoenix 

" Pues, si descubres una forma de vivir sin servir a ningún maestro, sea cual fuere, cuéntanos a los demás cómo lo lograste. Pues serías el primero en la historia del mundo. "




            Creo que The Master es una gran película, los protagonistas son una columna importante y hablar de sus métodos daría para un análisis mucho más extenso. Como buena película de Anderson, la acción descansa en sus protagonistas. Altamente recomendable. 


miércoles, 10 de abril de 2013

Oz (o como volver al fascismo)




En los años en que comenzó el cine a color, se realizo una adaptación de un libro clásico, pensado para niños pero que también tiene su mensaje de viaje arquetípico. En este caso estoy hablando del libro y la respectiva película “El mago de Oz”. Dorothy es una joven cansada de su aburrida vida en Kansas, su deseo es el de aventuras. Pero la Dorothy del film debe aprender que a veces el lugar no es tan importante como la propia construcción del individuo. Es por eso que en su travesía en el mundo de Oz, la acompañan un león cobarde, un espantapájaros oligofrénico y un hombre de hojalata sin corazón. Su conexión con el mundo real, está representada en Toto, su fiel perro mascota que la acompaña hasta el mágico mundo de Oz y la advierte de los peligros.



Tanto el libro como la película son parte del imaginario colectivo, el mundo de Oz comparte fama con otros mundos fantásticos como el país de las maravillas y nunca jamás. Están en el mismo plano de fantasía infantil pero también de adultos que no son tan adultos.
El año pasado se filmo una película dirigida por un ahora irreconocible Sam Raimi, otrora director de grandes ejemplos del cine de terror y fantasía, ahora se presta para que la maquinaria infernal y fascista de Disney haga pedazos todo el sentido de la obra del mundo de Oz para presentarnos un mensaje tan vacio como los fondos verdes donde los actores realizaron toda su actuación. Es un poco patético pensar en la frialdad tecnológica de ver a un James Franco actuando como si estuviera hablando con un mono alado simpaticón. La película comienza con el mismo truco del blanco y negro, tal cual la original y cuando el mago de Oz llega hasta el lugar que se convertirá en su reino todo es color, fantasía y muchos efectos especiales fríos y ya vistos en otras películas que han abusado y recontra abusado con el 3D y las flores gigantes.



No es secreto para nadie que Disney es una máquina de hacer películas ideológicamente cuestionables. Yo mismo comprendo la razón imperialista detrás de sus conciliaciones y sus personajes que son buenos y malos sin matices. Al ver en todo caso lo que han hecho con el mundo de Oz, da un poco de rabia y vergüenza. Una película que antes pudiera hablar contra el conformismo, el aprender a usar la cabeza, el corazón y el coraje para enfrentar los problemas, ahora se presta para un show pirotécnico sin ninguna gracia. Los esclavos son animales, son negros, son enanos y son raros. Las brujas son hermosas, pero es una mascarada, porque en el mundo Disney los malos siempre son horribles, porque es el imaginario que siempre han planteado, malos de cabello moreno, buenos-buenos de cabello rubio o al menos con una simpatía y una bondad en el corazón que los hace infinitamente superior a sus enemigos, siempre egoístas y sin causa social.

En un momento de la película realmente conmovedor, vemos un personaje de porcelana que ha perdido a toda su familia y sus piernas están rotas. El mago interpretado por James Franco le repara las piernas con un pegamento especial. E inmediatamente el personaje antes querido, se vuelve otro de sus acompañantes en el viaje para vencer a la malvada bruja, ganándose nuestra aversión por ser el típico personaje infantil de Disney que es siempre pillo, dice cosas punzantes y se sale con la suya en base a su creatividad. Una mentira que Disney ha planteado desde sus orígenes. El ideal de una nueva familia se presenta en base a personajes de todas las razas y formas, incluso animales, pero siempre con bondad en sus corazones.




Otro momento clave de la película es la transformación de la bruja, antes hermosa e interpretada por Mila Kunis en un ser repulsivo, con su típica risa que es la que vemos en el film original. Quizás un buen momento, dentro de un film horrible, pero desaprovechado. Ya que es tan absurdo como se configuran los personajes, que los malos (como vienen haciendo desde el Retorno del Jedi) tiran rayos por las manos. Obvio.
Hay una serie de imágenes patéticas y horripilantemente nazis en la película. Como los niños rubicundos rodeando a la bruja buena. La blonda les lee un mensaje de amor, paz y prosperidad y uno puede creer que está viendo una postal de Colonia Dignidad o las juventudes Hitlerianas. El personaje de la bruja buena, es tan vacio de profundidad como las campañas políticas de este país. Todos los personajes en realidad están vacios de profundidad. El mago no parece aprender otra lección que aquella de “confórmate con lo que tienes”



No es que uno le exija a una película que sea un manifiesto de honorabilidad. Pero la manipulación constante de mensajes como el que nos entrega Oz es despreciable y no es para nada inocente, pese a que la película sea para menores de edad, con mayor razón los riesgos que se corren al exponer a los niños a estas imágenes y estos discursos pre-fabricados es doblemente horrible.
Ya para terminar, porque tampoco hay mucho más que agregar sobre Oz y su pedantería fascista, el largometraje dura dos horas y algo más, lo que lo hace mas odioso y por supuesto, menos recomendable.